martes, 11 de agosto de 2009





Los Valores Morales





Como ya lo mencionamos son aquellos valores que perfeccionan al hombre en lo más íntimamente humano, haciéndolo más humano, con mayor
calidad como persona.
Los valores morales surgen primordialmente en el individuo por influjo y en el seno de la familia, y son valores como el respeto, la tolerancia, la honestidad, la lealtad, el trabajo, la responsabildad, etc.
Para que se dé esta transmisión de valores son de vital importancia la calidad de las relaciones con las personas significativas en su vida, sus padres, hermanos, parientes y posteriormente amigos y maestros. Es además indispensable el modelo y ejemplo que estas personas significativas muestren al niño, para que se dé una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Además es de suma importancia la comunicación de la familia. Cuando el niño ha alcanzado la edad escolar se hará participe de esta comunicación abierta, en la toma de decisiones y en aportaciones sobre asuntos familiares.
Posteriormente estos valores morales adquiridos en el seno de la familia ayudarán a insertarnos eficaz y fecundamente en la vida social. De este modo la familia contribuye a lanzar personas valiosas para el bien de la sociedad.
Recordemos que una persona valiosa, es una persona que posee valores interiores y que vive de acuerdo a ellos. Un hombre vale entonces, lo que valen sus valores y la manera en como los vive.
Ya en el ámbito social, la persona valiosa buscará ir más allá de "mi libertad", "mi comodidad o bienestar" y se traducirán estos valores en solidaridad, honestidad, libertad de otros, paz, etc.
La libertad: La libertad parece ser el bien más preciado que posee el hombre. Libertad de conciencia, para alcanzar una vida coherente y equilibrada desde el interior, libertad de expresión, para poder difundir nuestras ideas y promover el debate y la discusión abierta, libertad de reunión como garantía para asociarme con aquellos que comparten ideales y trabajar por los mismos, libertad para elegir responsable y pacíficamente a nuestros gobernantes.
La solidaridad: Surge cuando mi libertad, mi desarrollo y mi bienestar ya no son compatibles con las necesidades y desgracias de los demás. Ya no nos limitamos a compartir en el seno familiar, sino con los demás.
A escala internacional supone que nuestro país debe ser solidario con los países más necesitados del planeta, compartir no sólo en el ámbito económico, también en el educativo y cultural.
Compartir el conocimiento para combatir el analfabetismo y la incultura, para reducir enfermedades y epidemias, por ejemplo.

“Por la paz... todos los días del año. No debería ser un sueño, sino una realidad”


MANIFIESTO:


Que en los tiempos que corren y en una sociedad movida por el egoísmo, el dinero y los intereses personales, la paz es un cubo de hielo guardado en el infierno, una llama tenue en una habitación oscura, es un puñado de arena que se desvanece en nuestras manos, es un camino deseado por todos y todas, y en continua construcción. Parece que sólo escribimos PAZ en mayúsculas el día 30 de cada enero, pero nos olvidamos que todos los días del año, PAZ se sigue escribiendo en mayúsculas, lo ponga o no cualquier diccionario de cualquier Real Academia de cualquier idioma o país.
Lo repetimos alto y fuerte cada enero, cada año, un día. Lo repetimos cada vez que una bomba estalla en un tren, cada vez que periodistas españoles, italianos, franceses, ingleses... son secuestrados y asesinados. Cada vez que un suicida se inmola llevándose por delante inocentes, cada vez que un gobierno o unos señores de la guerra deciden iniciar la suya propia por no se sabe que oscuros intereses, cada vez que en nuestro país, o en otro, suenan las voces de las pistolas y las bombas.
Silencio. No gritamos. No luchamos. Silencio. Callamos cada 11 de abril, cada 25 de junio, cada uno de los restantes 362 días del año. Qué más da que en Palestina se cometan asesinatos de Estado permanentemente, que en Israel mueran inocentes a manos de bombas suicidas, que en el Estrecho y en las costas canarias una patera vaya a la deriva con 20 personas desesperadas por encontrar un futuro mejor y el único futuro que encuentren sea su muerte. Apagamos los oídos, entornamos los ojos y el silencio hace eco entre las montañas de la intolerancia, el racismo, la hipocresía...
El mundo se desploma día a día ante nuestros ciegos ojos. Porque la paz no es una manifestación por Triana haciendo sonar tambores, consignas y canciones de protesta. La paz es mirar a un niño que vive como un niño, sin fusiles y sin aprender a matar. Sin que nadie le cambie el juguete por un arma. Mirar a una niña que no esté forzada a trabajar por la mafia de la pobreza y el abandono. La paz es una mujer que besa a su marido al llegar a casa sin miedo a recibir insultos, amenazas, palizas y muerte. La paz es un hombre que no se cree superior a la mujer, que no la humilla, la desprecia ni la maltrata. La paz es ver un abrazo de un palestino con un israelí, de un ruso con un checheno, de un croata con un serbio, de un sudanés del norte con un sudanés del sur, ver a una mujer afgana mostrar su rostro sin el burka y sin miedo. Es, en definitiva, encontrar un arma en la basura y querer que siga ahí. La paz no es un día. La paz es esto y mucho más.
Creemos que existirá un futuro en que no encontremos ninguna mujer maltratada, porque ninguna miseria o injusticia humana es mejor o peor que otra; todas son iguales. Que llegará el día en que nuestra lucha contra la violencia de género se convertirá en una cuestión de conciencia.


También es una cuestión de conciencia no agredir al medio ambiente, que con nuestra permanente ansia de consumo maltratamos y provocamos que las injusticias se eternicen. La paz pasa por el respeto a los bienes naturales patrimonio de todas y todos, estén en el país que estén. Pasa por el respeto a la naturaleza como bien común del que nadie se puede constituir en propietario desafiando al resto del mundo y contaminando lo que le parece con la excusa de la “sociedad del bienestar”. Justicia y paz es trabajar por dejar un mundo habitable a los que detrás vienen ya que no somos sus propietarios, sólo se nos ha prestado.
La paz no es un día de enero. Es trabajar en nuestros centros escolares por la justicia, denunciando el acoso a nuestros compañeros y compañeras, de esta forma, evitándolo. La paz es derribar los muros de la incomunicación, el aislamiento, el desprecio y el abandono en que se ven sometidas muchas personas cercanas a nosotros, en nuestro entorno, en el trabajo, en la calle... al lado de nuestra casa.
A veces perdemos la esperanza porque no vemos progresos. Tenemos mucha prisa en ver que se acaben las guerras, el hambre, la tortura, el terrorismo, la miseria, la indigencia y el abandono. Vemos cómo se pierde el referente de los derechos humanos, cómo aparecen nuevos gritos de dolor, más conflictos y más guerras. Es como una trágica e inevitable epidemia. Que los caminos del diálogo y el respeto son más lentos que los de la ira y la violencia. Pero aún a pesar de ello creemos en un mundo justo, donde se escuche el silencio de las armas, donde ningún hombre se crea propietario de ninguna mujer, donde la violencia sea una oscura pesadilla que ya ni se recuerde en los libros de historia. Donde las palabras hambre, miseria, guerra, maltrato, violencia de género, atentado ecológico, pateras, muerte, prostitución, comercio de personas, esclavitud infantil... no aparezcan en el diccionario porque ya nadie sepa lo que es y no sea necesario usarlo.
Sólo un deseo más; que las pancartas que hoy mostramos y los tambores, los gritos y las consignas que hoy suenan en Triana no nos dejen dormir hasta que hayamos erradicado la injusticia. Hagamos de la paz una forma de vivir, una energía renovable. Una energía que brote de un alma y un corazón benigno y pacífico.


ANECDOTAS DE VALORES, TALENTOS Y NEGOCIOS

La creatividad en sí misma no es absolutamente nada. Lo es en función de lo que produce. Y también es porque para ser está vinculada con una cantidad importante de valores.

Humildad

La creatividad hace a un talento. Y un talento para desarrollarse necesita de la humildad de quien desea, quiere y pone todas sus energías en crecer. Para ejemplificar mejor este punto tomaré unas anécdotas de Juan Manuel Fangio, un talentoso creativo al volante de autos de carrera. Cuenta Hugo Barroso de El Siglo Web. “Un hermano de él, José, le avisó que había una carrera en la localidad de Juárez pero el pequeño detalle era que no tenía auto. El era amigo de un muchacho del pueblo llamado Viangulli, cuyo padre tenía un vehículo que lo utilizaba como taxi.

Sin chance de conseguir otra cosa, entre ambos tomaron la decisión de probar suerte con él. Para ello, tuvieron que cambiarle la carrocería y ponerle una más liviana para aumentar sus chances.

Se fueron al pueblo de Juárez e iba tercero, cuando en la última vuelta se le cortó una biela. Tuvo que abandonar y se enteró luego que habían descalificado al primero y segundo.

Para colmo, enterado del enfado que le había provocado al padre de su amigo, no les quedó más remedio que armarlo nuevamente y ponerle la carrocería original para que el hombre siguiera trabajando”.

La lección es clara: No esperes conducir un F1 en tu primera carrera. Alguna vez escuché que a la cima se llega escalón por escalón. Ningún mejor ejemplo que la historia de Fangio que comenzó a correr con un auto prestado que, ni siquiera, era de competición. Las grandes almas no se amilanan por decepciones en sus comienzos. El objetivo es tan claro que todos los tropezones son considerados partes indispensables del camino hacia el éxito.

REALIDAD O REALISMO


El valor como realidad o el realismo del valor.
En este caso los valores residen y se identifican con el ser, están encarnados en lo presente. Esta identificación la encontramos en Platón (ya lo hemos visto), Santo Tomás de Aquino, Francisco Suárez y, en nuestro tiempo, en Louis Lavelle y Rene Le Senne. Pero esta corriente tendrá en Stern uno de sus pensadores más representativos. Este estudioso distingue entre:
Valores propios, que no precisan de ninguna referencia distinta, como son las personas
Valores irradiados de tipo simbólico, entre los que están las ideas, la religión, el derecho, el arte, la historia, la sociedad, la salud y la propiedad. No tienen valor propio y se fundamentan en el valor propio del hombre.
Valores extrínsecos, que son medios para alcanzar un fin, el cual siempre serán los valores propios.
Características Del Objetivismo Axiológico:
1. Los valores un reino propio.
2. Los valores se hallan en una relación peculiar con las cosas reales valiosas que llámanos bienes.
3. Los valores son independientes de los bienes en que se encarnan.
4. Los bienes dependen del valor que encarnen.
5. Los valores son inmutables no cambian con el tiempo ni de una sociedad a otra.

EL VALOR Y SUS CARACTERISTICAS


EL VALOR Y SUS CARATERISTICAS
Cuando hablamos de valor, generalmente nos referimos a las cosas materiales, espirituales, instituciones, profesiones, derechos civiles, etc., que permiten al hombre realizarse de alguna manera.
El valor es, entonces, una propiedad de las cosas o de las personas. Todo lo que es, por el simple hecho de existir, vale. Un mismo objeto (persona o cosa) puede poseer varios tipos de valores, por ejemplo, un coche puede ser útil además de bello.
El valor es pues captado como un bien, ya que se le identifica con lo bueno, con lo perfecto o con lo valioso.
El mal es, entonces, la carencia o la ausencia de bien. Se llama mal al vacío, es decir, a lo que no existe. Por ejemplo, el agujero en el
Las características de los valores son:
Independientes e inmutables: son lo que son y no cambian, por ejemplo: la justicia, la belleza, el amor.
Absolutos: son los que no están condicionados o atados a ningún hecho social, histórico, biológico o individual. Un ejemplo puede ser los valores como la verdad o la bondad.
Inagotables: no hay ni ha habido persona alguna que agote la nobleza, la sinceridad, la bondad,
el amor. Por ejemplo, un atleta siempre se preocupa por mejorar su marca.
Objetivos y verdaderos: los valores se dan en las personas o en las cosas, independientemente que se les conozca o no. Un valor objetivo siempre será obligatorio por ser universal (para todo ser humano) y necesario para todo hombre, por ejemplo, la sobre vivencia de la propia vida. Las valores tienen que ser descubiertos por el hombre y sólo así es como puede hacerlos parte de su personalidad.
Subjetivos: los valores tienen importancia al ser apreciados por la persona, su importancia es
sólo para ella, no para los demás. Cada cual los busca de acuerdo con sus intereses.
Objetivos: los valores son también objetivos porque se dan independientemente del conocimiento que se tenga de ellos. Sin embargo, la valoración es subjetiva, es decir, depende de las personas que lo juzgan. Por esta razón, muchas veces creemos que los valores cambian, cuando en realidad lo que sucede es que las personas somos quienes damos mayor o menor importancia a un determinado valor.

Los Valores